No entiendo, no entiendo a las personas que desean estar delgadas. Esas que dejan de comer por seguir los prototipos que está creando la sociedad. No tenéis ni idea, ni la más remota idea, de lo que significa querer comer y no poder. Lo que es no poder salir a comer un día fuera, o a cenar por miedo a que la comida te siente mal, por miedo a que vuestro cuerpo no la acepte. No sabéis lo que significa vivir con ese miedo, pero no, vosotros seguir, seguir haciendo tonterías. 

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Hoy te he visto en mis sueños. Me hablabas bajito al oído, no se exactamente que decías, pero me erizabas la piel conforme ibas creando oraciones que a su vez se iban borrando de mi memoria sin dejarme recordar ni una sola palabra. 

Sonaba a despedida, a otra puta despedida. Me volvías a abandonar, dejándome sola en este mundo de locos. 

Este mundo donde nos dirigen y abusan de nosotros y no hacemos nada al respecto. Donde vivimos pensando que somos libres y en realidad somos esclavos de nosotros mismos. 

Tus brazos era el único sitio donde podía descansar en paz. Sin temor a nada. Dejando volar mi imaginación.sin explicaciones y sin preguntas al respecto.

Sácame de aquí. Llévame contigo. Quiero volver a tus brazos. 

Somos marionetas.

Hoy me apetece escribir. Me siento, tranquila, con la música flojita.  Dándome un poquito más de pensar. 

Hoy me apetece hablar de un tema en concreto, de la influencia que pueden tener otras personas sobre nosotros.  

Estaba viendo una película muy conocida la cual no voy a decir nombre. Solo diré que me ha hecho darme cuenta como las personas pueden llegar a manipularnos sin darnos cuenta, no hablo de géneros ni mucho menos, simplemente de personas. No somos conscientes como se hacen dueños de nosotros mismos haciéndonos simples marionetas de tela, a la que manejas a tu aire. A la que le dices haz esto y lo tiene que hacer sí o sí, en la que la opinión de la otra persona te importa una gran mierda. 

Abrir los ojos, no dejaros llevar por lo que otra persona diga. Tener personalidad y hacer lo que os salga de las narices en cada momento, que vida solo hay una, y hay que disfrutarla. 

Y que para que la disfruten otros a mi costa, la disfruto yo. 

Mil y un trozo. 

Y me ha vuelto a pasar, me he vuelto a romper de nuevo. Esta vez en mil y un trozo. En diminutos cachitos. A mi cristal ya dañado le han vuelto a golpear con fuerza hasta terminar de romperlo. No quería, no quería volver a verme en esto, a volver a construir cada trozo de mi, cada pedazo. ¿y ahora qué? Solo tengo dos pregunta en mi mente ¿será verdad? ¿será mentira? No puede ser, no me puede estar pasando de nuevo. 

Estaba aquí como una gilipollas, intentando hacer las cosas bien, que sí, que me como mucho la cabeza, que soy cabezota, terca, orgullosa. 

Pero soy así, y no voy a cambiar. 

Era una tarde fría, nublada, empezaba a llover, las nubes tapaban cada espacio azul que quedaba, todo se volvía gris. Todo, hasta mi vida. 

Pasaban la horas, la lluvia se escucha caer desde mi habitación. Mis ojos iban a su compás. Las calles se inundaban a la vez que mi almohada se empapaba.  

¿y qué? ¿qué importa? Cada vez me importaban menos las cosas ¿para qué seguir con esto? No hay vuelta atrás.  

nosotros.

Cuando me refiero a encontrar a la persona indicada no me refiero a encontrar a alguien que resuelva mis problemas, ni que me sirva de muleta para cuando me sienta decaído. Tampoco me refiero a alguien que esté siempre pensando en mi, que me extrañe o que sienta que me necesita. Sino a encontrar a alguien que esté ahí, que comparta el tiempo conmigo ya que yo le compartiría el mío también. Alguien que sepa estar sin mí pero que prefiera estar conmigo, alguien que sienta, que actúe pensando en un “nosotros” y no en un “tú” y un “yo” por separado. Alguien que me ame porque sí y no porque yo le ame.